jueves, 8 de octubre de 2015

¡Yo conozco una caballerosidad más noble! (II) Tres monjes rebeldes (II)

- ¿Quieres sentarte, hijo y explicarte con más claridad? Yo conozco sólo una caballerosidad digna. ¿En qué consiste esa elevada que tú afirmas conocer?

- Señor: ¿creéis que soy tan fuerte como mi primo Jacobo?

Teodorico asintió con un gesto.

- ¿Y que monto a caballo con tanta soltura y gallardía como él?

El padre volvió a asentir.

- ¿Y que puedo ajustar con la misma destreza que mi primo Jacobo? Le he desmontado dos veces, rompiendo unas lanzas en nuestro propio patio.

Preguntándose adónde iba a parar su hijo, asintió por tercera vez.

- Mi primo Jacobo recibió el espaldarazo en Troyes la semana pasada. Esta tarde le hemos ofrecido un banquete para honrarle y mostrarle nuestro júbilo. Yo no le envidio. Tampoco temo la caballería ni cuanto supone el ser armado caballero. Pero he tenido dos motivos para no ser armado caballero la semana pasada. Uno, la edad; otro -añadió poniéndose la mano sobre el corazón-, éste.

El rostro del muchacho pareció iluminarse al añadir:

- Señor: quiero ser un valeroso servidor de Dios. Quiero hacerme monje.


(Tres monjes rebeldes, P. Raymond).

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