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jueves, 21 de mayo de 2020

Atentos al mundo con el corazón inmerso en Dios.



"Vuestra vocación y misión es estar atentos, por una parte, a la realidad que les rodea preguntándose siempre: ¿qué pasa?, no deteniéndose en lo que aparece en la superficie sino yendo más a fondo; y, al mismo tiempo, al misterio de Dios, para reconocer dónde Él se está manifestando. Atentos al mundo con el corazón inmerso en Dios.
Queridos hermanos y hermanas, sean en el mundo como el alma en el cuerpo (cfr Carta a Diogneto, VI, 1), testimonios de la Resurrección del Señor Jesús. Este es mi deseo para ustedes, que acompaño con mi oración y mi bendición".

(Papa Francisco, 

Mensaje a los participantes en el Congreso de la Conferencia Italiana de Institutos Seculares,
23 de octubre de 2017)

jueves, 16 de noviembre de 2017

En el corazón de las vicisitudes humanas (II)


Si esto no sucede, si os habéis vuelto distraídos o peor todavía, si no conocéis este mundo contemporáneo sino que conocéis y estáis habituados sólo al mundo que os resulta más cómodo o que más adormece, ¡entonces es urgente una conversión! La vuestra es una vocación en salida por naturaleza, no sólo porque os lleva hacia el otro, sino también y sobre todo porque os pide habitar donde habita cada hombre. Italia es la nación con mayor número de institutos seculares y de miembros. Sois un fermento que puede producir un buen pan para tantos, ese pan del que hay tanta hambre: la escucha de las necesidades, de los deseos, de las desilusiones, de la esperanza. Lo mismo que los que os han precedido en esta vocación, vosotros podéis devolver esperanza a los jóvenes, ayudar a los ancianos, abrir caminos hacia el futuro, difundir el amor en cada lugar y en cada situación. Si esto no sucede, si en vuestra vida ordinaria falta el testimonio y la profecía, entonces, os repito nuevamente, es urgente una conversión.

No perdáis nunca el ímpetu de caminar por los caminos del mundo, la conciencia de que caminar, andar aunque sea con paso incierto o tropezando, es siempre mejor que permanecer inmóviles, encerrados en las preguntas que se hace uno mismo o en las propias seguridades. La pasión misionera, la alegría del encuentro con Cristo que os empuja a compartir con los demás la belleza de la fe, aleja el peligro de quedar atrapados en el individualismo. El pensamiento que propone el hombre como artífice de sí mismo, guiado sólo por sus propias elecciones y por sus propios deseos, a menudo revestidos de una aparente belleza de libertad y de respeto, corre el peligro de minar los fundamentos de la vida consagrada, especialmente de la secular. Es urgente revalorizar el sentido de pertenencia a vuestra comunidad vocacional que, precisamente porque no se fundamenta en una vida común, encuentra sus puntos fuertes en el carisma. Por ello, si alguno de vosotros constituye para los demás una posibilidad preciosa de encuentro con Dios, debe redescubrir la responsabilidad de ser profecía como comunidad, de buscar juntos, con humildad y con paciencia, una palabra de sentido que puede ser un don para la nación y para la Iglesia, y de testimoniarla con sencillez. Sois como antenas listas para acoger las semillas de novedad suscitadas por el Espíritu Santo y podéis ayudar a la comunidad eclesial a hacer suya esta mirada de bien y encontrar nuevos y valientes caminos para llegar a todos.

(Papa Francisco, 
discurso a la Asamblea General de la Conferencia Italiana de Institutos Seculares, 
10 de mayo de 2014)

jueves, 26 de octubre de 2017

En el corazón de las vicisitudes humanas (I)


El tema de vuestra Asamblea: “En el corazón de las vicisitudes humanas: el reto de una sociedad compleja”, indica el campo de vuestra misión y de vuestra profecía. Estáis en el mundo pero no sois del mundo, llevando dentro de vosotros lo esencial del mensaje cristiano: el amor del Padre que salva. Estáis en el corazón del mundo con el corazón de Dios.

Vuestra vocación resulta atrayente a cada hombre y a sus anhelos más profundos, que tantas veces no se expresan o se disfrazan. Por la fuerza del amor de Dios que habéis encontrado y conocido, sois capaces de cercanía y ternura. Tan cercanos estáis que podréis tocar al próximo, sus heridas, sus expectativas, sus preguntas y sus necesidades, con aquella ternura que es expresión de una atención que borra toda distancia. Como el Samaritano que pasó al lado y tuvo compasión. He aquí el movimiento al que os compromete vuestra vocación: pasar junto a cada hombre y haceros prójimo de cada persona que encontráis; porque vuestro permanecer en el mundo no es simplemente una condición sociológica, sino una realidad teologal que os llama a un ser conscientes, atentos, que sabe avistar, ver y tocar la carne del hermano.

(Papa Francisco, 
discurso a la Asamblea General de la Conferencia Italiana de Institutos Seculares, 
10 de mayo de 2014)

jueves, 30 de marzo de 2017

Entrega a la voluntad del Padre, a imitación del Hijo


El mismo texto de la carta a los Hebreos, texto inspirado, explica: «Dice primero: "Sacrificios y oblaciones y holocaustos y sacrificios por el pecado no los quisiste ni te agradaron" —cosas todas ofrecidas conforme a la Ley—; luego añade: "He aquí que vengo a hacer tu voluntad"» (Hb 10, 8-9). Estas palabras del Salmo, que la carta a los Hebreos ve expresadas en el diálogo intratrinitario, son palabras del Hijo que dice al Padre: «He aquí que vengo a hacer tu voluntad». Así se realiza la Encarnación: «He aquí que vengo a hacer tu voluntad». El Señor nos implica en sus palabras, que se convierten en nuestras: «He aquí que vengo, con el Señor, con el Hijo, a hacer tu voluntad».


De este modo se delinea con claridad el camino de vuestra santificación: la adhesión oblativa al plan salvífico manifestado en la Palabra revelada, la solidaridad con la historia, la búsqueda de la voluntad del Señor inscrita en las vicisitudes humanas gobernadas por su providencia. Y, al mismo tiempo, se descubren los caracteres de la misión secular: el testimonio de las virtudes humanas, como "la justicia, la paz y el gozo" (Rm 14, 17), la "conducta ejemplar" de la que habla san Pedro en su primera carta (cf. 1 P 2, 12), haciéndose eco de las palabras del Maestro: «Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos» (Mt 5, 16). 

(Discurso en el 60º aniversiario de la Provida Mater Ecclesia el 7 defebrero de 2007, S.S. Benedicto XVI)

jueves, 2 de marzo de 2017

Actualidad de la vocación de los II.SS.


Os encontráis hoy aquí para seguir trazando el recorrido iniciado hace sesenta años, en el que sois portadores cada vez más apasionados del sentido del mundo y de la historia en Cristo Jesús. Vuestro celo nace de haber descubierto la belleza de Cristo, de su modo único de amar, encontrar, sanar la vida, alegrarla, confortarla. Y esta belleza es la que vuestra vida quiere cantar, para que vuestro estar en el mundo sea signo de vuestro estar en Cristo.

En efecto, lo que hace que vuestra inserción en las vicisitudes humanas constituya un lugar teológico es el misterio de la Encarnación: «Tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo único» (Jn 3, 16). La obra de la salvación no se llevó a cabo en contraposición con la historia de los hombres, sino dentro y a través de ella. Al respecto dice la carta a los Hebreos: «Muchas veces y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros padres por medio de los profetas; en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo» (Hb 1, 1-2). El mismo acto redentor se realizó en el contexto del tiempo y de la historia, y se caracterizó como obediencia al plan de Dios inscrito en la obra salida de sus manos. 

(Discurso en el 60º aniversiario de la Provida Mater Ecclesia el 7 de febrero de 2007, 
S.S. Benedicto XVI)

jueves, 1 de diciembre de 2016

Institutos Seculares (XVII)


“Justamente mi predecesor, el Papa Pablo VI, quien tanto afecto mostró por los institutos seculares, decía que si «permanecen fieles a su propia vocación serán como el laboratorio experimental en el cual la Iglesia verifica las modalidades concretas de sus relaciones con el mundo» (Pablo VI, Disc. al Congreso Internacional de institutos seculares, 25-08-1976). Prestad, pues, vuestro apoyo a tales institutos para que sean fieles a la originalidad de sus carismas fundacionales reconocidos por la jerarquía, y vigilad para descubrir en sus frutos la enseñanza que Dios quiere darnos para la vida y la acción de toda la Iglesia.

Si hay un desarrollo y un reforzamiento de los Institutos Seculares, también las Iglesias locales sacarán ventaja de ello. En vuestra asamblea plenaria, este aspecto ha sido tenido en cuenta, también porque varios episcopados, con las sugerencias aportadas en orden a vuestra reunión, han indicado la relación entre Institutos Seculares e Iglesias locales, como merecedora de profundización”. 

(Discurso a la Asamblea Plenaria de la Sagrada Congregación para los Religiosos e Institutos Seculares. S.S San Juan Pablo II, 6 de Mayo de 1983)


jueves, 13 de octubre de 2016

Institutos Seculares (XVI)


“Debemos expresar una profunda gratitud al Padre de infinita misericordia, quien ha considerado en su corazón las necesidades de la humanidad, y con la fuerza vivificadora del Espíritu ha emprendido en este siglo iniciativas nuevas para su redención. Sea honor y gloria a Dios por esta irrupción de gracia, los Institutos Seculares, en los cuales manifiesta su inagotable benevolencia con que la propia Iglesia ama al mundo en nombre de su Dios y Señor.

La novedad del don que el Espíritu ha hecho a la fecundidad perenne de la Iglesia, en respuesta a las exigencias de nuestro tiempo, se aprecia sólo si se comprenden bien sus elementos constitutivos en su inseparabilidad: la consagración y la secularidad; el consiguiente apostolado de testimonio, de compromiso cristiano en la vida social y de evangelización; la fraternidad, que, no determinada por una comunidad de vida, es verdaderamente comunión; la misma forma externa de vida, que no se distingue del ambiente en el cual está presente.

En este momento es obligado conocer y dar a conocer esta vocación tan actual y, aun diría yo, tan urgente de personas que se consagran a Dios practicando los consejos evangélicos, y con tal consagración especial, se esfuerzan por impregnar toda su sida y todas sus actividades creando en sí mismas una total disponibilidad a la voluntad del Padre y trabajando por cambiar el mundo desde dentro (cfr. Alocu. agosto 1980).” 

(Discurso a la Asamblea Plenaria de la Sagrada Congregación para los Religiosos e Institutos Seculares. S.S San Juan Pablo II, 6 de Mayo de 1983)

jueves, 26 de mayo de 2016

Institutos Seculares (XV)


No perdáis jamás el impulso de caminar por los senderos del mundo, la conciencia de que caminar, ir incluso con paso incierto o renqueando, es siempre mejor que estar parados, cerrados en los propios interrogantes o en las propias seguridades. La pasión misionera, la alegría del encuentro con Cristo que os impulsa a compartir con los demás la belleza de la fe, aleja del riesgo de quedar bloqueados en el individualismo. La idea que propone al hombre como artífice de sí mismo, guiado sólo por las propias decisiones y los propios deseos, a menudo revestidos con el hábito aparentemente bello de la libertad y del respeto, corre el riesgo de minar los fundamentos de la vida consagrada, especialmente de la secular. Es urgente revalorizar el sentido de pertenencia a vuestra comunidad vocacional que, precisamente porque no se funda en una vida común, encuentra sus puntos fuertes en el carisma. Por eso, si cada uno de vosotros es para los demás una posibilidad preciosa de encuentro con Dios, se trata de redescubrir la responsabilidad de ser profecía como comunidad, de buscar juntos, con humildad y con paciencia, una palabra de sentido que puede ser un don para el país y para la Iglesia, y testimoniarla con sencillez. Vosotros sois como antenas dispuestas a acoger los brotes de novedad suscitados por el Espíritu Santo, y podéis ayudar a la comunidad eclesial a asumir esta mirada de bien y encontrar sendas nuevas y valientes para llegar a todos. Pobres entre los pobres, pero con el corazón ardiente. Nunca parados, siempre en camino. Juntos y enviados, incluso cuando estáis solos, porque la consagración hace de vosotros una chispa viva de la Iglesia. Siempre en camino, con esa virtud que es una virtud peregrina: ¡la alegría!


(Audiencia del Santo Padre Francisco a los participantes en un encuentro organizado por la Conferencia Italiana de los II.SS. en mayo de 2014)

jueves, 5 de mayo de 2016

Institutos Seculares (XIV)


Si esto no sucede, si os habéis distraído, o peor aún, si no conocéis este mundo contemporáneo, sino que conocéis y frecuentáis sólo el mundo que os es más cómodo o que os fascina más, entonces es urgente una conversión. La vuestra es una vocación, por su naturaleza, en salida, no sólo porque os lleva hacia el otro, sino también y sobre todo porque os exige vivir allí donde vive todo hombre.



(Audiencia del Santo Padre Francisco a los participantes en un encuentro organizado por la Conferencia Italiana de los II.SS. en mayo de 2014)

jueves, 10 de marzo de 2016

Institutos Seculares (XIII)


Si esto no sucede, si os habéis distraído, o peor aún, si no conocéis este mundo contemporáneo, sino que conocéis y frecuentáis sólo el mundo que os es más cómodo o que os fascina más, entonces es urgente una conversión. La vuestra es una vocación, por su naturaleza, en salida, no sólo porque os lleva hacia el otro, sino también y sobre todo porque os exige vivir allí donde vive todo hombre.

(Audiencia del Santo Padre Francisco a los participantes en un encuentro organizado por la Conferencia Italiana de los II.SS. en mayo de 2014)

jueves, 18 de febrero de 2016

Institutos Seculares (XII)


El tema de vuestra Asamblea, «En el corazón de los acontecimientos humanos: los desafíos de una sociedad compleja», indica el campo de vuestra misión y de vuestra profecía. Estáis en el mundo pero no sois del mundo, llevando dentro de vosotros lo esencial del mensaje cristiano: el amor del Padre que salva. Estáis en el corazón del mundo con el corazón de Dios.

Vuestra vocación os hace interesados en cada hombre y en sus necesidades más profundas, que a menudo quedan inexpresadas o disfrazadas. En virtud del amor de Dios que habéis encontrado y conocido, sois capaces de cercanía y ternura. De este modo sois tan cercanos que tocáis al otro, sus heridas y expectativas, sus preguntas y necesidades, con esa ternura que es expresión de un cuidado que elimina toda distancia. Como el Samaritano que pasó a su lado, vio y tuvo compasión. Es este el movimiento al que os compromete vuestra vocación: pasar junto a todo hombre y haceros cercanos a cada persona que encontráis; porque vuestro permanecer en el mundo no es sencillamente una condición sociológica, sino una realidad teologal que os llama a estarconsciente, atento, que sabe distinguir, ver y tocar la carne del hermano.

(Audiencia del Santo Padre Francisco a los participantes en un encuentro organizado por la Conferencia Italiana de los II.SS. en mayo de 2014)

jueves, 28 de enero de 2016

Institutos Seculares (XI)


Es posible quizás que tengáis la tentación de pensar: «¿Pero yo qué puedo hacer?». Cuando viene esta tentación recordad que el Señor nos ha hablado de la semilla de trigo. Y vuestra vida es como la semilla de trigo… allí, es como levadura… allí. Es hacer todo lo posible para que el Reino llegue, crezca y sea grande; y custodie también a mucha gente, como el árbol de mostaza. Pensad en esto. Pequeña vida, pequeño gesto; vida normal, pero fermento, semilla, que hace crecer. Y esto os da la consolación. Los resultados de este balance sobre el Reino de Dios no se ven. Solamente el Señor nos hace percibir algo… Veremos los resultados allá arriba. Y por eso es importante que vosotros tengáis mucha esperanza. Es una gracia que debéis pedir al Señor, siempre: la esperanza que nunca defrauda. ¡Nunca defrauda! Una esperanza que va adelante. Yo os aconsejaría leer muy a menudo el capítulo 11 de la Carta a los Hebreos, el capítulo de la esperanza. Y aprender que muchos padres nuestros han realizado este camino y no han visto los resultados, pero los han saludado desde lejos. La esperanza… Es esto lo que os deseo. Muchas gracias por lo que hacéis en la Iglesia; muchas gracias por la oración y las obras. Gracias por la esperanza. Y no lo olvidéis: ¡sed revolucionarios!

jueves, 3 de diciembre de 2015

Institutos Seculares (X)

Los institutos seculares son precisamente un gesto de valentía que realizó la Iglesia en ese momento; dar estructura, dar institucionalidad a los institutos seculares. Y desde ese momento hasta ahora es tan grande el bien que vosotros realizáis en la Iglesia, con valor porque hay necesidad de valentía para vivir en el mundo. Muchos de vosotros, solos, en vuestro apartamento van, vienen; algunos en pequeñas comunidades. Todos los días, hacer la vida de una persona que vive en el mundo, y, al mismo tiempo, custodiar la contemplación, esta dimensión contemplativa hacia el Señor y también en relación con el mundo; contemplar la realidad, como contemplar las bellezas del mundo, y también los pecados graves de la sociedad, las desviaciones, todas estas cosas, y siempre en tensión espiritual… Por eso vuestra vocación es fascinante, porque es una vocación que está justo ahí, donde se juega la salvación no sólo de las personas, sino también de las instituciones. Y de muchas instituciones laicas necesarias en el mundo. Por eso pienso así, que con la Provida Mater Ecclesia, la Iglesia ha realizado un gesto verdaderamente revolucionario.

(Audiencia del Santo Padre Francisco a los participantes en un encuentro organizado por la Conferencia Italiana de los II.SS. en Mayo de 2014)

jueves, 18 de junio de 2015

Institutos Seculares (IX)

Los Institutos Seculares han de ser encuadrados en la perspectiva en que el Concilio Vaticano II ha presentado la Iglesia, como una realidad viva, visible y espiritual al mismo tiempo, que vive y se desarrolla en la historia, compuesta de muchos miembros y de órganos diferentes, pero íntimamente unidos y comunicándose entre sí, partícipes de la misma fe, de la misma vida, de la misma misión, de la misma responsabilidad de la Iglesia y, sin embargo, diferenciados por un don, por un carisma particular del Espíritu vivificante, concedido no sólo en beneficio personal, sino también de toda la comunidad. El aniversario de la Provida Mater Ecclesia que quiso expresar y aprobar vuestro particular carisma os invita, pues, según la indicación del Concilio, al «retorno a las fuentes de toda vida cristiana y a la primitiva inspiración de los Institutos», a comprobar vuestra fidelidad al carisma originario y propio de cada uno.

Si nos preguntamos cuál ha sido el alma de cada Instituto Secular que ha inspirado su nacimiento y su desarrollo, debemos responder: el anhelo profundo de una síntesis; el deseo ardiente de la afirmación simultánea de dos características: 1) la total consagración de la vida según los consejos evangélicos, y 2) la plena responsabilidad de una presencia y de una acción transformadora desde dentro del mundo para plasmarlo, perfeccionarlo y santificarlo. Por un lado, la profesión de los consejos evangélicos -forma especial de vida que sirve para alimentar y testimoniar aquella santidad a que todos los fieles están llamados- es signo de la perfecta identificación con la Iglesia, mejor, con su Señor y Maestro y con la finalidad que Él le ha confiado. Por otro lado, permanecer en el mundo es señal de la responsabilidad cristiana del hombre salvado por Cristo y, por tanto, empeñado en «iluminar y ordenar todas las realidades temporales..., a fin de que se realicen y prosperen según el espíritu de Cristo, y sean para alabanza del Creador y Redentor».

En este marco, no puede menos de verse la profunda y providencial coincidencia entre el carisma de los Institutos Seculares y una de las líneas más importantes y más claras del Concilio: la presencia de la Iglesia en el mundo. Efectivamente, la Iglesia ha acentuado vigorosamente los diferentes aspectos de sus relaciones con el mundo: ha recalcado que forma parte del mundo, que está destinada a servirlo, que debe ser su alma y su fermento, porque está llamada a santificarlo, a consagrarlo y a reflejar en él los valores supremos de la justicia, del amor y de la paz."


(Discurso a los responsables generales  y miembros  de los Institutos Seculares en el XXV Aniversario de la "Provida Mater Ecclesia" S. S. Pablo VI, 2 de febrero de  1972)

jueves, 28 de mayo de 2015

Institutos Seculares VIII

Me complazco en constatar el buen trabajo realizado, y exhorto a todos los miembros, sacerdotes y laicos, a perseverar en el esfuerzo por comprender cada vez mejor las realidades y valores temporales en relación con la evangelización en sí; el sacerdote, para estar cada vez más atento a la situación de los laicos y poder aportar al presbiterio diocesano no sólo una experiencia de vida según los consejos evangélicos y con ayuda comunitaria, sino también una sensibilidad justa de la relación de la Iglesia con el mundo; el laico, para asumir el papel particular que corresponde a quien está consagrado al servicio de la evangelización en la vida seglar.

Que a los laicos toca una obligación específica en este campo, he tenido ocasión de subrayarlo en distintos momentos, en correspondencia exacta con las indicaciones dadas por el Concilio. «Como pueblo santo de Dios -dije por ejemplo en Limerick en mi peregrinación a Irlanda-, estáis llamados a desempeñar vuestro papel en la evangelización del mundo. Sí, los laicos son llamados a ser también "sal de la tierra" y "luz del mundo". Su específica vocación y misión consisten en manifestar el Evangelio en su vida y, por tanto, en introducir el Evangelio como una levadura en la realidad del mundo en que viven y trabajan. Las grandes fuerzas que configuran el mundo (política, mass-media, ciencia, tecnología, cultura, educación, industria, trabajo) constituyen precisamente las áreas en las que los seglares son especialmente competentes para ejercer su misión. Si estas fuerzas están conducidas por personas que son verdaderos discípulos de Cristo y, al mismo tiempo, plenamente competentes en el conocimiento y la ciencia seculares, entonces el mundo será ciertamente transformado desde dentro mediante el poder redentor de Cristo» (Homilía pronunciada en Limerick el 1 de octubre de 1979; L´Osservatore Romano, 14 de octubre de 1979, p. 6).


(Al II Congreso Mundial de II.SS. S.S. Juan Pablo II 28 de Agosto de 1980).

jueves, 7 de mayo de 2015

Institutos Seculares (VII)

"Antes de concluir, quisiera subrayar todavía un punto fundamental: esto es, que la realidad última, la plenitud, está en la caridad. «El que vive en el amor, permanece en Dios, y Dios en Él» (1 Jn 4, 16). También la finalidad última de toda vocación cristiana es la caridad; en los Institutos de vida consagrada, la profesión de los consejos evangélicos viene a ser su camino maestro, que lleva a Dios amado sobre todas las cosas y a los hermanos, llamados todos a la filiación divina.


jueves, 16 de abril de 2015

Institutos Seculares (VI)

“Si permanecen fieles a su propia vocación, los Institutos Seculares serán como el “laboratorio experimental” en el que la Iglesia verifique las modalidades concretas de sus relaciones con el mundo. Por esta causa, los Institutos Seculares deben escuchar, como dirigida sobre todo a ellos, la llamada de la Exhortación Apostólica Evangelii nuntiandi:

 «Su tarea primera... es el poner en práctica todas las posibilidades cristianas y evangélicas escondidas, pero a su vez ya presentes y activas en las cosas del mundo. El campo propio de su actividad evangelizadora es el mundo vasto y complejo de la política, de lo social, de la economía, y también de la cultura, de las ciencias y de las artes, de la vida internacional, de los medios de comunicación de masas».
         Esto no significa, evidentemente, que los Institutos Seculares, en cuanto tales, deban encargarse de estas tareas. Normalmente esto corresponde a cada uno de sus miembros. El deber, por tanto, de los Institutos mismos es formar la conciencia de sus miembros en una madurez y en una apertura que les impulse a prepararse con un gran celo en la profesión elegida, con el fin de afrontar después con competencia y con espíritu de desprendimiento evangélico el peso y las alegrías de las responsabilidades sociales hacia las que la Providencia les oriente.

         Esta fidelidad de los Institutos Seculares a su vocación específica debe expresarse sobre todo en la fidelidad a la oración, que es el fundamento de la solidez y de la fecundidad. Constituye por eso una gran alegría el que hayáis elegido como tema central de vuestra asamblea la oración, en cuanto que es "expresión de una consagración secular" y "fuente de apostolado y clave de la formación". Es decir, que vosotros estáis buscando una oración que sea expresión de vuestra situación concreta de personas "consagradas en el mundo"."


(Pavlo VI 25 de Agosto de 1976 Al I Congreso Mundial de II.SS.)

jueves, 26 de marzo de 2015

Institutos Seculares (V)

“Debemos expresar una profunda gratitud al Padre de infinita misericordia, quien ha considerado en su corazón las necesidades de la humanidad, y con la fuerza vivificadora del Espíritu ha emprendido en este siglo iniciativas nuevas para su redención. Sea honor y gloria a Dios por esta irrupción de gracia, los Institutos Seculares, en los cuales manifiesta su inagotable benevolencia con que la propia Iglesia ama al mundo en nombre de su Dios y Señor.

          La novedad del don que el Espíritu ha hecho a la fecundidad perenne de la Iglesia, en respuesta a las exigencias de nuestro tiempo, se aprecia sólo si se comprenden bien sus elementos constitutivos en su inseparabilidad: la consagración y la secularidad; el consiguiente apostolado de testimonio, de compromiso cristiano en la vida social y de evangelización; la fraternidad, que, no determinada por una comunidad de vida, es verdaderamente comunión; la misma forma externa de vida, que no se distingue del ambiente en el cual está presente.

          En este momento es obligado conocer y dar a conocer esta vocación tan actual y, aun diría yo, tan urgente de personas que se consagran a Dios practicando los consejos evangélicos, y con tal consagración especial, se esfuerzan por impregnar toda su sida y todas sus actividades creando en sí mismas una total disponibilidad a la voluntad del Padre y trabajando por cambiar el mundo desde dentro.


 (Discurso a la Asamblea Plenaria de la Sagrada Congregación para los Religiosos y los Institutos Seculares, S.S. San Juan Pablo II, 6 de mayo de 1983).

jueves, 12 de marzo de 2015

Institutos Seculares (IV)

“Os diré con palabras de San Pablo, que a continuamente estoy dando gracias a Dios por vosotros, por la gracia de Dios que se os ha dado en Jesucristo: porque en El habéis sido enriquecidos con toda suerte de bienes . . ., habiéndose verificado así en vosotros el testimonio de Cristo” (1 Cor. 4, 6).  El Papa agradece también la oportunidad de este encuentro que Santa Teresa de Jesús me ha facilitado, porque ella ha sido la ocasión que tanto esperaba para poder hablaros al corazón.

Sois una gran riqueza de espiritualidad y de iniciativas apostólicas en el seno de la Iglesia. De vosotros depende en buena parte la suerte de la Iglesia.

Esto os impone una grave responsabilidad y exige una profunda conciencia de la grandeza de la vocación recibida y de la necesidad de adecuarse cada vez más a ella. Se trata, en efecto, de seguir a Cristo y, respondiendo afirmativamente a la llamada recibida, servir gozosamente a la Iglesia en santidad de vida.

2. Vuestra vocación es iniciativa divina; un don hecho a vosotros y, al mismo tiempo, un regalo para la Iglesia. Confiados en la fidelidad del que os llamó y en la fuerza del Espíritu, os habéis puesto a disposición de Dios con los votos de pobreza, castidad consagrada y obediencia; y esto, no por un tiempo, sino para toda la vida, con un “compromiso irrevocable”. Habéis pronunciado en la fe un sí para todo y para siempre. Así, en una sociedad en la que con frecuencia falta la valentía para aceptar compromisos, y en la que muchos prefieren vanamente una vida sin vínculos, dais el testimonio de vivir con compromisos definitivos, en una decisión por Dios que abarca toda la existencia.

Vosotros sabéis amar. La calidad de una persona se puede medir por la categoría de sus vínculos. Por eso cabe decir gozosamente que vuestra libertad se ha vinculado libremente a Dios con un voluntario servicio, en amorosa servidumbre. Y, al hacerlo, vuestra humanidad ha alcanzado madurez. “Humanidad madura —escribí en la Encíclica “Redemptor Hominis”—, significa pleno uso del don de la libertad, que hemos obtenido del Creador, en el momento en el que El ha llamado a la existencia al hombre hecho a su imagen y semejanza. Este don encuentra su plena realización en la donación sin reservas de toda la persona humana concreta, en espíritu de amor nupcial a Cristo y, a través de Cristo, a todos aquellos a los que El envía, hombres o mujeres, que se han consagrado totalmente a El según los consejos evangélicos. He aquí el ideal de la vida religiosa, aceptado por las órdenes y congregaciones, tanto antiguas como recientes, y por los institutos seculares”


(Encuentro del Papa S Juan Pablo II con los Religiosos y los Miembros de Institutos seculares masculinos, Madrid 2 de noviembre de 1982).

jueves, 26 de febrero de 2015

Institutos Seculares nº3

En el corazón de un mundo que cambia, en el que persisten y se agravan injusticias y sufrimientos inauditos, estáis llamados a realizar una lectura cristiana de los hechos y de los fenómenos históricos y culturales. En particular, debéis ser portadores de luz y esperanza en la sociedad actual. No os dejéis engañar por optimismos ingenuos; por el contrario, seguid siendo testigos fieles de un Dios que ciertamente ama a esta humanidad y le ofrece la gracia necesaria para que pueda trabajar eficazmente en la construcción de un mundo mejor, más justo y más respetuoso de la dignidad de todo ser humano. El desafío que la cultura contemporánea plantea a la fe es precisamente este: abandonar la fácil inclinación a pintar escenarios oscuros y negativos, para trazar posibles vías, no ilusorias, de redención, liberación y esperanza".


(Discurso del Santo Padre S. Juan Pablo II a los participantes en el VII Congreso Internacional de los Institutos Seculares).