martes, 9 de junio de 2020


Dios echa en falta almas que quieran sufrir junto a Él, como se vio en la anécdota de Santa Teresa de Jesús. Un día que ella descendía por una escalera para ir a la capilla, se le apagó de golpe el candil que llevaba en la mano y cayó al suelo rompiéndose el brazo. Teresa se quejó al Maestro: "¡Señor, entre tantos daños y me viene esto!" Jesús le respondió: "Es que así trato Yo a mis amigos". Y la Santa, llena de ingenio y de amor, le contestó: "¡Ah, Señor, por eso tienes tan pocos! 

Podrán venir sufrimientos, pero siempre serán para unirnos al sacrificio de Jesús en la Cruz, para ayudarle a salvar almas, por extender su reino… y todo un orgullo poder sufrir un poco por Aquel que tanto nos ha amado a nosotros primero, toda una alegría poder ser consuelo de Jesús, que tanto sufre con los pecados de los hombres, todo un honor poder ayudarle a llevar un trozo de la Cruz… Se sufre, pero como es por amor, se puede hablar de “gozar sufriendo”… Puesto que es cuando más se participa del Amor de Cristo, no se quiere dejar de sufrir… También lo decía Santa Teresa “o sufrir, o morir”. 


Por supuesto, igual que se participa de los sufrimientos de Cristo, mucho más de sus momentos de gloria, habrá Tabor, milagros y Resurrección…

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