viernes, 8 de abril de 2016

Grandes acciones pequeñas. Santo Cura de Ars (II)


El cuidado de los animales del establo, el segar el heno, el granero, la vendimia, el lagar… Hay acciones pequeñas en sí, pero que pueden ser grandes, según la intención que las anima.

Para Juan María eran de gran valor, porque las ofrecía a Dios de corazón todos los días. Más tarde, él mismo nos explicará el secreto de la vida interior de su juventud. “Es menester ofrecer a Dios nuestros pasos, nuestro trabajo y nuestro reposo. ¡Oh, qué hermoso es hacerlo todo por Dios! Alma mía, si trabajas por Dios, trabajarás tú, mas Dios bendecirá tus obras; serás tú quien andarás, mas Dios bendecirá tus pasos. Todo lo tendrá en cuenta; la privación de una mirada, de un gusto, todo quedará escrito… Hay personas que saben aprovecharse todo, aun de las inclemencias del tiempo; hace frío y ofrecen a Dios sus pequeñas molestias. ¡Oh, qué belleza ofrecerse a Dios en sacrificio todas las mañanas!”. 

De esta manera, en los campos y en la granja santificaba Juan María su alma; un mundo invisible estaba siempre presente ante él; mas no por esto era indolente y soñador; su complexión era robusta y por temperamento inclinado siempre a la acción.

(El Santo Cura de Ars, Arcaduz).

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