miércoles, 24 de mayo de 2017

La llamada de Dios. Santa María Magdalena de Pazzi (II)


Tenía 16 años. A los 10 ya se había consagrado al Señor con el voto de virginidad.

Amaba a los suyos con toda el alma, pero había una jerarquía de valores. Su padre se oponía tenazmente a que abrazase la vida religiosa. Los días iban pasando y el llamamiento divino se hacía cada vez más insistente. Un día se presentó ante su padre del todo resuelta, y ocultando el interior combate, le dijo:

- Padre mío, os digo que estoy decidida a dejarme antes cortar la cabeza que renunciar a ser religiosa.

Don Camilo contempló silencioso a su amada hija. ¡Aquella hija tan sumisa y tan pronta a rendirse…! No, no era ella la que en aquel momento hablaba: la impulsaba el Espíritu de Dios. Crudísimo combate se entabló en su corazón mientras la niña esperaba la respuesta. 

Triunfó la gracia y aquel buen cristiano llegó a persuadirse de que cuando Dios llama hay que ceder. Ahora, faltaba convencer a la madre, que también era reacia a dar su consentimiento. Por fin, un día, abrazando cariñosamente a su hija, dijo doña María:

- Pues que así lo quieres, así sea. No quiero oponerme más a tu deseo y a la voluntad de Dios. Haz pues, tu gusto y lo que Dios te inspira.

El permiso para consagrarse al Amor le estaba concedido.


(Santa María Magdalena de Pazzi)

martes, 23 de mayo de 2017

Cuatro cosas perjudiciales a la vida espiritual


Cuatro cosas hay que son muy perjudiciales a la vida espiritual, y en las cuales se fundan ciertas máximas perversas que se infiltran en las comunidades religiosas: 

1ª la estima del talento y de cualidades puramente humanas; 

2ª el afán de ganarse amigos con miras terrenas; 

3ª una conducta demasiado naturalista que solo escucha a la humana prudencia, y un espíritu astuto muy opuesto a la simplicidad evangélica; 

4ª las distracciones superfluas que el alma busca, y las conversaciones o lecturas que solo traen al alma satisfacciones naturales.

De ahí nace la ambición, el afán de honras, el deseo de sobresalir y el buscar las propias comodidades: cosas todas muy opuestas al progreso espiritual.

(Las tres edades de la vida interior, Garrigou-Lagrange)


lunes, 22 de mayo de 2017

Cualquier gusto que se le ofreciera a los sentidos


"Cualquier gusto que se le ofreciera a los sentidos, 
como no fuere puramente para honra y gloria de Dios, 
renúncielo, y quédese vacío de él por amor a Jesucristo".

(San Juan de la Cruz)


domingo, 21 de mayo de 2017

Los sacerdotes


Entre los agentes pastorales tienen una importancia especial los sacerdotes. A través de su ministerio se hace presente la palabra de Jesús que ha declarado: Yo soy la puerta de las ovejas… Yo soy el buen pastor (Jn 10, 7.11). El cuidado pastoral de las vocaciones es una parte fundamental de su ministerio pastoral. Los sacerdotes acompañan a quienes están en buscan de la propia vocación y a los que ya han entregado su vida al servicio de Dios y de la comunidad.


(Papa Francisco, Jornada Mundial de Oración por las vocaciones 2016)

viernes, 19 de mayo de 2017

Alguno tiene que ir. P. Segundo Llorente (XXX)


Es cosa clara y de fe que para que se conviertan los infieles tiene que haber misioneros que les prediquen. Bien claro lo especificó Jesucristo en su testamento: “Id y enseñad a todas las gentes y bautizadlas en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo”.

¡Id! Alguno tiene que ir. Pero ese mandato de ir no obliga a todos de la misma manera, aunque todos tenemos que “ir”; como el luchar en defensa de la patria o el colonizar regiones bárbaras no obliga lo mismo a todos los ciudadanos.

(P. Segundo Llorente, 40 años en el Círculo Polar)

jueves, 18 de mayo de 2017

No debieran preocupar a nadie que haya leído los Evangelios


El cluniacense se agitó, inquieto, en su asiento, y Esteban prosiguió:

- Los Evangelios contienen la biografía de un Hombre que fue por el mundo haciendo el bien. ¡Ya sabéis como el mundo se lo pagó! Le llamaron “bebedor de vino”, “amigo de los pecadores y publicanos”, le vituperaron juzgándole poseído por el demonio, le insultaron como violador de la Ley y sus propios parientes le mimaron como a un loco. Ese Hombre fue quien dijo: “Venid y seguidme”, y es a ese Hombre a quien nosotros intentamos seguir.


Esta es nuestra respuesta final a todos los ataques, Pedro. Ya sé que se nos considera unos imbéciles. Sé también que hay quienes afirman que hemos rebajado el significado de la Regla, de la naturaleza del hombre y de la dignidad del sacerdote. He oído al mundo reírse de lo que llama nuestro “fariseísmo”. Pero, tras el primer dolor de la sensibilidad natural, los comentarios, por acerbos que sean, dejan de preocuparme, como no debieran preocupar a nadie que haya leído los Evangelios.

(Tres monjes rebeldes, P. Raymond).

miércoles, 17 de mayo de 2017

Huída del mundo. Santa María Magdalena de Pazzi (I)


Cuando era niña, todo el tiempo que le quedaba libre de las obligaciones que le mandaba su madre, lo empleaba en oración devotísima en casa, en la Iglesia y en todas partes, y deseaba arrastrar a los otros a hacer lo mismo.

Algunas veces, le gustaba ponerse en oración vestida de monja, y le agradaba ponerse así ante el Señor, y deseaba con tanto ardor hacerse monja que le parecía, por así decir, que cada hora eran miles de años… Era su deseo hacerlo en una religión muy observante y en la que se recibiese con frecuencia el Santísimo Sacramento.


Era muy enemiga de las vanidades, tanto de arreglo del cabello, como de los vestidos… y lloraba cuando su madre quería vestirla de seda y que adornara su cabeza. Huía hasta de ver las vanidades y fiestas del mundo y las conversaciones terrenas.

(Santa María Magdalena de Pazzi)