sábado, 31 de enero de 2015

Vuestra soy, para vos nací



Vuestra soy, para Vos nací,
¿qué mandáis hacer de mí?


Soberana Majestad,
eterna sabiduría,
bondad buena al alma mía;
Dios alteza, un ser, bondad,
la gran vileza mirad
que hoy os canta amor así:
¿qué mandáis hacer de mí?

viernes, 30 de enero de 2015

¡Oh, feliz ignorancia, cuán grandes males me ha evitado! Santa Teresita del Niño Jesús (IV)

Si mi corazón, sensible y amoroso, hubiera encontrado un corazón capaz de comprenderlo, se habría entregado a él fácilmente… Intente trabar amistad con algunas jovencitas de mi edad, sobre todo con dos de ellas. Las amaba y, por su parte, ellas me amaban a mí, en la medida en que eran capaces de hacerlo. Pero ¡ay! ¡¡Qué estrecho y veleidoso es el corazón de las criaturas!! Pronto comprendí que mi amor era incomprendido.

Viendo que Celina se aficionaba a una de nuestras profesoras, quise imitarla; pero no lo conseguí, por no saber ganarme la simpatía de las criaturas. ¡Oh, feliz ignorancia, cuán grandes males me ha evitado!

¡Cuántas gracias doy a Jesús por haber permitido que no hallase más que amargura en las amistades de la tierra!


         (Historia de un alma. Relato autobiográfico de Santa Teresita del Niño Jesús).


jueves, 29 de enero de 2015

Conferencia de San Juan Bosco a unos novicios (VI).

Dejad que os diga también esto: aun sobre esta tierra, el que quiere que nada le falte, y aun tener honor y gloria, hágase religioso, pero buen religioso. Os contaré algún hecho y tocaréis con la mano esta verdad. Pongamos como ejemplo a D. Juan Cagliero: si no hubiese entrado en la Congregación concedamos que sería un buen sacerdote, un celoso eclesiástico, un maestro de música. Pero ved: renunció a toda gloria mundana, se retiró entre nosotros; y bien mirado, la gloria, de la que él huía, le ha seguido y la ha alcanzado mucho más grande, tanto que ahora casi todos los periódicos, no solo de Italia, sino aun de Francia, España, Alemania, Inglaterra, hablan de él y le califican como excelente maestro de música, como compositor, como un gran predicador, como profesor de Teología… Y sin venir a la Congregación no habría tenido, ciertamente, nada de esto.

Otros, por ejemplo, Gioia y Belmonte: el primero llegaría a ser remendón, y el segundo un pobre doméstico. Se consagraron al Señor, y también ellos recibieron muchos honores en Roma del Papa, de cardenales y monseñores. Después, por esta partida para América, ¡cuántos elogios en todos los periódicos y de todas las buenas personas!

Nosotros habríamos sido pobres en el mundo; ahora, si caigo enfermo, tengo casas, fincas, castillos en todo lugar, donde el aire me haga bien; con domésticos en todas partes, buenos y fieles, prontos a servirme; cosas que ni los reyes tienen.


¿Pienso yo deciros ahora que os hagáis religiosos para adquirir fama, comodidades y riquezas? De ningún modo, sino que os he dicho estas cosas, y deseo que las tengáis bien presentes, ya porque nos hacen admirar la bondad y largueza del Señor, que da el centuplum también en este mundo de todo lo que se hace por Él, ya porque especialmente nosotros nos encontramos en medio del mundo y debemos hablar con gente del mundo, que no entienden otras razones, y podremos con éstas ponerlos en camino para que miren los intereses que les importan.


miércoles, 28 de enero de 2015

No se reciben postulantes de nueve años. Santa Teresita del Niño Jesús (III)


            Paulina, viendo expresada en mis deseos la voluntad del cielo, me dijo que pronto iría con ella a ver a la Madre priora del Carmelo y que habría que decirle lo que Dios me hacía sentir.

         Se escogió un domingo para esa visita solemne. Después de escuchar mis confidencias, la Madre María Gonzaga quedó convencida de mi vocación, pero me dijo que no se recibían postulantes de nueve años y que era necesario esperar a que cumpliera dieciséis. Yo me resigné, a pesar del vivo deseo que tenía de entrar lo antes posible…


         (Historia de un alma. Relato autobiográfico de Santa Teresita del Niño Jesús).


martes, 27 de enero de 2015

Comentario del Evangelio Jn. 1, 35-42


San Juan Evangelista no ofrece en el capítulo uno, versículos del treinta y cinco al cuarenta y dos de su evangelio lo esencial de la vocación.

En primer lugar, en la vocación encontramos una revelación de amor, algo que aparece en nuestras vidas y mueve nuestra inteligencia, nuestra voluntad y todos nuestros afectos a ir tras eso que se nos revela. En este evangelio eso se observa en las palabras del Bautista cuando dice: “éste es el Cordero de Dios”. El cordero es signo de bondad, ternura, humildad, mansedumbre, docilidad, paz. Estas cosas son anheladas por el hombre que busca amar. A san Juan y a san Andrés en esas palabras se les revela la bondad que tanto buscan y les atrae irresistiblemente.


lunes, 26 de enero de 2015

Maestro, ¿dónde vives?

“Al día siguiente, estaba Juan otra vez allí con dos de sus discípulos y, mirando a Jesús que pasaba, dijo: «Éste es el Cordero de Dios». Los dos discípulos, al oírlo hablar así, siguieron a Jesús.

Él se dio vuelta y, viendo que lo seguían, les preguntó: «¿Qué queréis?». Ellos le respondieron: «Maestro, ¿dónde vives?».

«Venid y lo veréis», les dijo. Fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él ese día. Era alrededor de las cuatro de la tarde.

Uno de los dos que oyeron las palabras de Juan y siguieron a Jesús era Andrés, el hermano de Simón Pedro. Al primero que encontró fue a su propio hermano Simón, y le dijo «Hemos encontrado al Mesías». Entonces lo llevó a donde estaba Jesús. Jesús lo miró y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan: tú te llamarás Pedro».”

(Jn. 1, 35-42)


domingo, 25 de enero de 2015

4º Expectativa del Papa Francisco para el Año de la Vida Consagrada


4. Espero de vosotros, además, lo que pido a todos los miembros de la Iglesia: salir de sí mismos para ir a las periferias existenciales. «Id al mundo entero», fue la última palabra que Jesús dirigió a los suyos, y que sigue dirigiéndonos hoy a todos nosotros (cf. Mc 16,15). Hay toda una humanidad que espera: personas que han perdido toda esperanza, familias en dificultad, niños abandonados, jóvenes sin futuro alguno, enfermos y ancianos abandonados, ricos hartos de bienes y con el corazón vacío, hombres y mujeres en busca del sentido de la vida, sedientos de lo divino...

No os repleguéis en vosotros mismos, no dejéis que las pequeñas peleas de casa os asfixien, no quedéis prisioneros de vuestros problemas. Estos se resolverán si vais fuera a ayudar a otros a resolver sus problemas y anunciar la Buena Nueva. Encontraréis la vida dando la vida, la esperanza dando esperanza, el amor amando.

Espero de vosotros gestos concretos de acogida a los refugiados, de cercanía a los pobres, de creatividad en la catequesis, en el anuncio del Evangelio, en la iniciación a la vida de oración. Por tanto, espero que se aligeren las estructuras, se reutilicen las grandes casas en favor de obras más acordes a las necesidades actuales de evangelización y de caridad, se adapten las obras a las nuevas necesidades.