miércoles, 2 de marzo de 2016

Economía. Santa Teresa de Jesús (XXXVII)



“Que se mire con mucho cuidado y advertencia los libros del gasto y no se pase ligeramente por ello. En especial, en las casas de renta, aunque se pasen como pudieren; pues, gloria a Dios, todas tienen las de renta para, si se gasta con concierto, pasar muy bien; y si no, poco a poco, si se comienzan a endeudar, se irán perdiendo, porque en habiendo mucha necesidad parecerá inhumanidad a los Prelados no darles sus labores y que a cada una provean sus deudos y cosas semejantes, que ahora se usan; que querría yo más ver desecho el Monasterio, sin comparación, que no venga a este estado… Por eso digo que de lo temporal suelen venir grandes daños a lo espiritual, y así es importantísimo esto.”

 “En los de pobreza, mirar y avisar mucho no hagan deudas, porque si hay fe y sirven a Dios no les ha de faltar, como no gasten demasiado. Saber en los unos y en los otros muy particularmente la ración que se da a las monjas, y cómo se tratan, y las enfermas, y mirar que se dé bastante lo necesario: que nunca para esto deja el Señor de darlo, como haya ánimo en la Prelada, y diligencia; ya se ve por experiencia”.


La Madre tenía, en lo concerniente al dinero, la misma libertad que en todo lo demás; para ella era un medio que utilizaba simplemente, sin despreciarlo y sin apegarse a él; no estaba condicionada por la pobreza ni por la abundancia. Si una novicia inteligente y virtuosa, pero sin dote, llegaba a un convento, la Madre daba gracias; “¡Gloria a Dios!”. Pero también las daba en caso contrario: “Mucho me holgué de que hubiera entrado aquella monja, que es muy rica. Todo se va haciendo bien, gloria a Dios”.

(La Vida de Santa Teresa de Jesús, Arcaduz).


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