miércoles, 8 de abril de 2015

Pequeñas virtudes. Santa Teresita del Niño Jesús (XXI).

Hacía  grandes esfuerzos por no disculparme, lo que me resultaba muy difícil.

He aquí mi primera victoria, que no fue grande, pero me costó mucho.

Se encontró un vasito colocado detrás de una ventana. Nuestra maestra, creyendo que había sido yo quien lo había dejado caer, me lo enseñó diciéndome que otra vez pusiese más cuidado. Sin decir nada, besé el suelo, prometiendo luego ser más cuidadosa en adelante.

A causa de mi poca virtud, estas pequeñas prácticas me costaban mucho, y tenía que ayudarme pensando que en el juicio final todo llegaría a saberse.

Me aplicaba sobre todo, a la práctica de las pequeñas virtudes, por no tener facilidad para practicar las grandes. Así, por ejemplo, me gustaba doblar las capas que dejaban olvidadas las hermanas, y prestar a éstas los servicios que podía.


(Historia de un alma. Relato autobiográfico de Santa Teresita del Niño Jesús).


martes, 7 de abril de 2015

Conferencia de San Juan Bosco a unos novicios (XVI)

No hablar con ninguno quiere decir no hablar con vuestros compañeros, no hablar con quien no sabe o no quiere aconsejar bien. ¿Pero tenéis miedo de reventar? ¿Y no están ahí vuestros superiores, qui pro animabus vestris,   rationem sunt reddituri?

¿Nace alguna duda? Ahí está el director de los novicios. A él podéis manifestaros, abrirle enteramente el corazón.

¿Y si se fuese a alguna persona de fuera? ¿Si se pidiese consejo al propio párroco, a algún pariente sacerdote, canónigo o parecido? Si os aconsejase esto,    cometería un desatino. No os aconsejéis con personas      extrañas a la Congregación. Ellas, en primer lugar, no son las que Dios ha establecido para aconsejaros; para esto están únicamente vuestros superiores, qui, lo repito, qui pro animabus vestris rationem sunt reddituri. En segundo lugar, dichas personas, aunque dotadas de mucha ciencia teológica y de santidad, en general no están preparadas para daros un consejo, ya porque no conocen lo interior de vuestra alma, ya porque no comprenden lo que es una congregación, ya porque muchas veces también ellos son movidos por motivos terrenos, humanos, de interés o de parentela.

lunes, 6 de abril de 2015

Unas corbatas de seda


“Los hermanos trapenses usan un burdo sayal de paño áspero y duro, 
se lo ponen cuando profesan y les amortajan con él….; 
en mi habitación veo colgadas unas corbatas de seda…; 
serio motivo de meditación y al mismo tiempo pequeñez que nos hace sonrojar, comprendiendo que se puede ocultar la más necia vanidad 
en un absurdo pedazo de trapo”.


(Saber Esperar, S. Rafael Arnaiz.)


sábado, 4 de abril de 2015

14ª Estación: Jesús es sepultado (Vía Crucis XIV)

        “Y José tomó el cuerpo, lo envolvió en un lienzo limpio y lo puso en su sepulcro nuevo que había hecho excavar en la roca; luego, hizo rodar una gran piedra hasta la entrada del sepulcro y se fue. Estaban allí María Magdalena y la otra María, sentadas frente al sepulcro”. (Mt 27, 59-61)

Al contemplar a Jesús puesto en el sepulcro presentamos al Señor a todos los sacerdotes y consagrados que silenciosamente, sin ruido ni artificios, sin propaganda hacen tanto bien a las almas para que el Señor los siga bendiciendo y protegiendo. Presentamos también a todos aquellos que han muerto para que el Señor los juzgue según su infinita misericordia y no se acuerde de los pecados de quienes le sirvieron en esta vida. Pedimos especialmente y que nuestra oración sirva de reparación por aquellos sacerdotes y consagrados que se encuentran en el purgatorio para que por la comunión de los santos puedan gozar pronto de la gloria de los santos.

Reparemos el Corazón de Jesús, llagado por aquellos sacerdotes y consagrados que murieron en pecado sin arrepentimiento ni contrición de sus pecados, y estarán por toda la eternidad alejados del Amor de Dios.   


 (Sacerdotes de la Iglesia del Salvador, Toledo)


Vivir sin Vos no es otra cosa que morir muchas veces

“¡Oh Señor mío y bien mío! ¿Cómo queréis que se desee vida tan miserable, 
si no es con la esperanza de perderla por Vos 
o gastarla muy de veras en vuestro servicio? 
Vivir sin Vos, no es otra cosa que morir muchas veces”.


(Santa Teresa de Jesús, Moradas 3,1,2)

13ª Estación: Jesús es bajado de la Cruz (Vía Crucis XIII)

Los soldados, después que crucificaron a Jesús, tomaron sus vestidos con los que hicieron cuatro lotes, uno para cada soldado, y la túnica. La túnica era sin costura, de una pieza, tejida de arriba abajo. Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas del primero y del otro crucificado con Él. Pero al llegar a Jesús, como le hallaron ya muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua. Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo, aunque en secreto por miedo a los judíos, pidió autorización a Pilato para retirar el cuerpo de Jesús. Pilato se lo concedió. Fueron, pues, y retiraron su cuerpo” (Jn. 19,23.32-34.38).

Los brazos de María acogen el cuerpo sin vida del Hijo de Dios: un verdadero martirio para la Virgen María que nos engendró a la vida con dolor al pie de la cruz. Pedimos por los sacerdotes y consagrados para que vean en María a su Madre verdadera que los acompaña en sus caminos, que los consuela en sus soledades y abatimientos, que los fortalece en los momentos de dolor, que los mira con compasión y misericordia cuando pecan, que los lleva siempre a su Hijo. Pedimos por los sacerdotes y consagrados que moribundos se encuentran en la agonía para que sientan la paz de Dios que viene a buscarlos.    

Reparamos los Corazones de Jesús y de María por aquellos sacerdotes y consagrados que –por una falsa concepción de la fe-  no aman y veneran a María como deberían, no propagan su culto, no infunden en los niños y en los jóvenes la piedad y la devoción hacia esta Madre Inmaculada, despreciando incluso sus imágenes y diferentes formas de devoción. Reparamos también por los sacerdotes, especialmente de los hospitales y de las residencias de mayores, que por respetos humanos y por miedo al rechazo no ofrecen el Sacramento de la Unción y el Santo Viático a los enfermos graves esperando a ser avisados.


(Sacerdotes de la Iglesia del Salvador, Toledo)