martes, 5 de mayo de 2020

Discernimiento


Algunas formas para discernir la vocación a la que somos llamados, pueden ser las siguientes: 

  • A la hora de la muerte, ¿qué te gustaría haber sido? ¿qué estado de vida te va a dar más paz y tranquilidad? La muerte suele ser muy buena consejera. 

  • En los tiempos de Jesús, ¿quién te gustaría haber sido? ¿Uno de sus discípulos más cercanos, San Juan, María Magdalena? 
El camino de la vida consagrada es un camino al cielo mucho más seguro que ningún otro, porque se vive en estado de perfección, los votos te libran de los peligros más grandes que se dan en el mundo: el placer (voto de castidad), el poseer (voto de pobreza) y el poder (voto de obediencia), pues sigues de un modo mucho más de cerca a Jesucristo, viviendo como Él vivió.

lunes, 4 de mayo de 2020

Hay que ganarse el "requiescat in pace"


"Sí, hay que trabajar ahora y luego, hoy y mañana y pasado mañana; con ganas y sin ellas, porque lo quiere Dios, lo exige nuestro ministerio, lo necesitan las almas, me gastaré y desgastaré por vuestras almas… y, si no trabajamos, nos quedaremos sin comer, y después de una vida tan sosa, nos moriremos apolillados, y ni la Iglesia podrá cantar delante de nuestra sepultura el descanse en paz… ¿De qué vamos a descansar, si nos hemos muerto sin cansarnos…?

¡Hay que ganarse el "requiescat in pace"!


(Pae Pérez, Artes para ser apóstol)

domingo, 3 de mayo de 2020

El Buen Pastor da la vida por las ovejas


"Yo soy el Buen Pastor: el buen Pastor da la vida por las ovejas".

(Jn 10,11)


"Un pastor no abandona a su rebaño en los momentos de dificultad,
sino que está dispuesto hasta a dar por él su vida si es necesario".

(Mons. Reig Pla, homilía 6-04-19)

sábado, 2 de mayo de 2020

Domingo del Buen Pastor 2020

Aprovechamos la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones 2020 
para reanudar las publicaciones en el Blog, después del parón tenido.

¡Feliz Domingo del Buen Pastor! 

Recemos intensamente por las vocaciones. 
Pondremos nuestro granito de arena desde aquí. 

¡A.M.D.G.!

domingo, 19 de noviembre de 2017

Papa Francisco en Egipto (IV)


5- La tentación del «faraonismo» ―¡estamos en Egipto!―, es decir, de endurecer el corazón y cerrarlo al Señor y a los demás. Es la tentación de sentirse por encima de los demás y de someterlos por vanagloria, de tener la presunción de dejarse servir en lugar de servir. Es una tentación común que aparece desde el comienzo entre los discípulos, los cuales —dice el Evangelio— «por el camino habían discutido quién era el más importante» (Mc 9,34). El antídoto a este veneno es: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos» (Mc 9,35).


6- La tentación del individualismo. Como dice el conocido dicho egipcio: «Después de mí, el diluvio». Es la tentación de los egoístas que por el camino pierden la meta y, en vez de pensar en los demás, piensan sólo en sí mismos, sin experimentar ningún tipo de vergüenza, más bien al contrario, se justifican. La Iglesia es la comunidad de los fieles, el cuerpo de Cristo, donde la salvación de un miembro está vinculada a la santidad de todos (cf. 1Co 12,12-27; Lumen gentium, 7). El individualista es, en cambio, motivo de escándalo y de conflicto.

sábado, 18 de noviembre de 2017

Nuestro sí. P. Mendizábal (XXX)


Como María, debemos de tenerlo claro. En la aceptación de nuestra misión y de nuestra vocación, damos un sí confiado al Señor, y un sí a lo que todavía no sabemos que será en concreto, pero al que de antemano decimos sí.

¿Es razonable dar ese sí? Es razonable. ¿No es una aventura? Lo es. Toda entrega de amor es una aventura. Pero se apoya en el amor mismo, en el Señor, que nos conduce por ese camino. Y como conocemos el Amor y la Providencia de Dios, nos fiamos.


María lo da, y nosotros también lo debemos dar. Por eso es conveniente renovar continuamente ese sí en las circunstancias en las que nos vamos a encontrar, en los problemas que vayan surgiendo… Sabemos que hay muchos obstáculos que pueden insidiar nuestro camino, y que eso no lo teníamos presente explícitamente en el momento de nuestro sí, pero tampoco lo excluíamos. Mi sí no lo daba por esos detalles, sino que lo daba por la sustancia de mi entrega, de mi aceptación. 

(Con María, P. Mendizábal)

viernes, 17 de noviembre de 2017

La retaguardia. P. Segundo Llorente (XXXIII)


Son las almas buenas de la retaguardia, esas almas que se afligen porque no son enviadas, las que con sus oraciones y sacrificios mantienen el frente.

Presuponiendo que están en gracia, viven unidas a Cristo como los sarmientos a la vid y tienen parte activísima en la circulación de la sangre divina por todo el cuerpo místico.

Injertadas en Cristo producen sazonados frutos de redención, conversión, santificación y salvación de innumerables almas; unas más y otras menos según el grado de unión que tengan con Cristo.

Basta que todo lo hagan por amor de Dios; y mientras más desinteresado y fino sea ese amor, más ricos serán los frutos espirituales que producen.

El andar, comer, vestirse, dormir, peinarse y cortarse las uñas hecho todo por amor de Cristo y en unión íntima con Jesucristo produce tres frutos riquísimos que son: gloria a Dios, santificación personal, y conversión de almas apartadas de Dios.

(P. Segundo Llorente, 40 años en el Círculo Polar)