martes, 9 de junio de 2020


Dios echa en falta almas que quieran sufrir junto a Él, como se vio en la anécdota de Santa Teresa de Jesús. Un día que ella descendía por una escalera para ir a la capilla, se le apagó de golpe el candil que llevaba en la mano y cayó al suelo rompiéndose el brazo. Teresa se quejó al Maestro: "¡Señor, entre tantos daños y me viene esto!" Jesús le respondió: "Es que así trato Yo a mis amigos". Y la Santa, llena de ingenio y de amor, le contestó: "¡Ah, Señor, por eso tienes tan pocos! 

Podrán venir sufrimientos, pero siempre serán para unirnos al sacrificio de Jesús en la Cruz, para ayudarle a salvar almas, por extender su reino… y todo un orgullo poder sufrir un poco por Aquel que tanto nos ha amado a nosotros primero, toda una alegría poder ser consuelo de Jesús, que tanto sufre con los pecados de los hombres, todo un honor poder ayudarle a llevar un trozo de la Cruz… Se sufre, pero como es por amor, se puede hablar de “gozar sufriendo”… Puesto que es cuando más se participa del Amor de Cristo, no se quiere dejar de sufrir… También lo decía Santa Teresa “o sufrir, o morir”. 


Por supuesto, igual que se participa de los sufrimientos de Cristo, mucho más de sus momentos de gloria, habrá Tabor, milagros y Resurrección…

lunes, 8 de junio de 2020


“El alma sola, sin maestro, que tiene virtud, es como el carbón encendido que está solo: 
antes se irá enfriando que encendiendo”. 


 (S. Juan de la Cruz, Dichos de luz y amor)

jueves, 4 de junio de 2020

¡Hombres!


Sí, Citeaux necesitaba hombres, hombres de verdad, pues solo los de cuerpo y espíritu bien templados serían capaces de quedarse a vivir la vida que allí se llevaba. El pequeño monasterio, con sus pantanos, era un mundo muy duro, en el cual no había sitio para los afeminados ni para los inútiles. Era un mundo que exigía pasión, pero rechazaba los sentimentalismos. Un mundo que desafiaba a los hombres valerosos y abnegados, exigiéndoles más valor y más abnegación a cada hora. El abad sabía bien que el hombre varonil puede alcanzar el más alto grado de virtud y con su fortaleza llegar hasta la gigantesca santidad. 


(Tres monjes rebeldes, P. Raymond)

miércoles, 3 de junio de 2020

Solo hasta la muerte. S. Maximiliano Kolbe (VII)


El 12 de Julio de 1935 escribe a un padre de “La Ciudad de la Inmaculada” hablándole indirectamente de sus males, que para él se sitúan en el orden lógico del combate espiritual: 

“No hay nacimiento sin dolor. Además ¿existe algún sacrificio demasiado grande cuando se trata de María? Estamos consagrados a ella no solo en teoría, sino realmente en la práctica. Si no nos cansamos de luchar para conquistarle el mundo, los sufrimientos no cesarán de abatirse sobre nosotros y, cuanto más valerosamente combatamos, más numerosos y pesados serán. Pero solo hasta la muerte. Después llegará la resurrección. Y aun en el caso –un hecho imposible- de que María no nos recompensara nunca, lucharíamos con idéntico fervor, porque la amamos a ella, no a la recompensa”. 


(No olvidéis el amor. La pasión de S. Maximiliano Kolbe, Arcaduz)

martes, 2 de junio de 2020

El alma, fiel esposa de Cristo


Mentiríamos si no dijéramos que el alma consagrada, al recibir un amor de predilección por parte de Jesucristo, también comparte de una forma muy especial su Cruz. Esto es la prueba del algodón, para ver si el amor es verdadero o no, es muy fácil estar con una persona cuando todo son pétalos de rosas, pero cuando llegan las espinas, es otra cosa…. y ahí es donde el alma consagrada demuestra la entereza de su amor a Cristo. 

Mientras estemos en el mundo, sufrimientos siempre vamos a tener, independientemente del estado de vida que escojamos, porque el sufrimiento va ligado con nuestra naturaleza humana. Pero el alma consagrada tiene una parte en la Cruz de forma muy especial, dada la estrecha relación que tiene con el que está junto a ella: Jesús. El alma se hace esposa de Cristo, y como buena esposa, debe estar junto a su esposo. Incluso en el mundo, ¿tendría sentido que el marido estuviera con sufrimientos y deshonras y la mujer no prestando atención a eso se interesara sólo divertirse? No… la misma suerte que corre el marido la corre también la mujer. Es lo mismo, Jesús está en la Cruz, y al alma consagrada le tocará tener un día la corona de espinas, otro día escupitajos, otro día los clavos… pero descubrirá que no puede haber mayor honor ni mayor gloria en esta tierra que participar de la Cruz de Cristo, como han descubierto los santos.

lunes, 1 de junio de 2020


“Más vale estar cargado junto al fuerte que aliviado junto al flaco: 
cuando estás cargado, estás junto a Dios, que es tu fortaleza, el cual está con los atribulados; 
cuando estás aliviado, estás junto a ti, que eres tu misma flaqueza; 
porque la virtud y fuerza del alma en los trabajos de paciencia crece y se confirma”. 


(S. Juan de la Cruz, Dichos de luz y amor)

domingo, 31 de mayo de 2020

¡Ánimo!


Cuando los discípulos vieron que Jesús se acercaba caminando sobre las aguas, pensaron que se trataba de un fantasma y tuvieron miedo. Pero enseguida Jesús los tranquilizó con una palabra que siempre debe acompañar nuestra vida y nuestro camino vocacional: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!» (v. 27). Esta es precisamente la segunda palabra que deseo daros: ánimo.


Lo que a menudo nos impide caminar, crecer, escoger el camino que el Señor nos señala son los fantasmas que se agitan en nuestro corazón. Cuando estamos llamados a dejar nuestra orilla segura y abrazar un estado de vida —como el matrimonio, el orden sacerdotal, la vida consagrada—, la primera reacción la representa frecuentemente el “fantasma de la incredulidad”: No es posible que esta vocación sea para mí; ¿será realmente el camino acertado? ¿El Señor me pide esto justo a mí?

Y, poco a poco, crecen en nosotros todos esos argumentos, justificaciones y cálculos que nos hacen perder el impulso, que nos confunden y nos dejan paralizados en el punto de partida: creemos que nos equivocamos, que no estamos a la altura, que simplemente vimos un fantasma que tenemos que ahuyentar.

(Papa Francisco. 
Mensaje para la 57 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, 8 marzo 2020)